16 Oct MEDITACIÓN Y MEDIACIÓN

Rosa Jiménez Aparicio
Coach, Mediadora y Gestora de Conflictos. Vicepresidenta en Mediación Consciente
PROFUNDIZANDO EN EL SER MEDIADOR
No, no se ha colado la t, hoy quiero hablarte de la meditación. Parecería que no tienen nada que ver la una con la otra salvo que se escriben casi igual y a veces, cuando hablas con la gente, confunden los términos.
¿No te ha pasado alguna vez que has llegado a una sesión de mediación con los nervios de punta, con algo de ansiedad o un poco distraída? ¿Qué ha sucedido en ese caso? ¿Quizás no estuviste tan acertada en aquella pregunta? ¿Quizás no se te ocurrieron preguntas porque no estabas atenta?
Una de las herramientas más importantes en mediación es la conexión con los mediados, y esa conexión se puede generar cuando hay paz interior. Lógicamente los mediados vienen a la sesión con las emociones a flor de piel y disparadas, lo que hace que seamos nosotros los que debamos aportar esa paz. Cuando nosotros tenemos paz interior y serenidad es algo que se contagia, los mediados lo perciben a nivel inconsciente y les ayuda a serenarse bajando los niveles de cortisol, una sustancia que segregamos cuando estamos estresados, si a eso le añadimos una escucha consciente, desde la serenidad, conectados con las necesidades de ellos, se abrirán a hablar desde la profundidad de sus emociones, serán capaces de escucharse, se sentirán atendidos y cuidados. Percibirán que están en un espacio seguro.
La meditación es una magnífica forma de llegar a esa paz interior, a esa serenidad necesaria para que podamos escuchar de forma consciente y abierta al cuidado, sin juicios, sin prisa, con la cautela necesaria para que se sientan atendidos y escuchados.
Yo la utilizo antes de que lleguen los mediados a la sesión, con unos tres minutos es suficiente y, si tienes práctica, incluso con menos si no hay tiempo para más.
La meditación diaria me lleva a conseguir paz interior y me ayuda a enfrentar los problemas desde la serenidad, me da una clarividencia poco usual. Desde que medito me he dado cuenta de que cuando estoy en una situación estresante respondo de una forma mucho más calmada, y me permite ser mucho más creativa, tener una visión más profunda de la situación y conectar con las necesidades, las mías y las de los demás.
Para meditar antes de la sesión de mediación solo tienes que estar sentada, con los pies apoyados firmemente en el suelo, la espalda recta sin apoyar en el respaldo, las manos abiertas y apoyadas en los muslos, pueden ser hacia arriba o hacia abajo, como te sea más cómodo, la cabeza alineada con la columna. La cara relajada, los ojos cerrados y dibuja una leve sonrisa…. Y comienza a respirar, solo eso, respirar.
Inspirar comenzando por el vientre, después abriendo las costillas hasta llegar finalmente a las clavículas, esto es una respiración profunda, abdominal. Después expulsa el aire lentamente hasta vaciar lo más posible los pulmones, y vuelve a empezar, inspira y exhala, siempre por la nariz, lentamente.
Concéntrate en la respiración, haz que tu mente esté centrada solo en la respiración y si se distrae con algún pensamiento, no te enredes en él, déjalo pasar y sigue concentrada en la respiración.
Los beneficios de respirar profundamente son increíbles, baja los niveles de cortisol, disminuyen los latidos del corazón, calma la mente, tiene implicaciones en el sistema inmunológico, y un largo etc.
Incluso lo puedes utilizar con los mediados si vienen en un estado muy alterado, tanto al iniciar la sesión como en medio de ella. Lógicamente hay que proponerlo antes, diciendo algo así como: “veo/siento que estáis un poco nerviosos y os propongo una herramienta muy útil en estos casos, se trata de respirar profundamente, ¿os animáis a probar?” Antes puedes explicarles que cuando una persona está en ese estado, existe lo que se llama “secuestro emocional” y no se puede pensar, se actúa de forma automática y en esa situación les será mucho más difícil manejar la conversación.
Las veces que yo lo he utilizado con los mediados ha sido muy productivo. La sesión se ha desarrollado mucho más calmada, ha habido una mejor conexión y el ambiente ha sido algo más sereno y siempre puedes volver a realizar unas respiraciones profundas cuando se desborde la situación. Una vez que se sabe la mecánica, se realiza de una forma mucho más natural.
¡Anímate a probar!
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