13 Ene LAS MATRIOSKAS DE LAS EMOCIONES

Nuria Maria Calvo Boizas y Gloria Maria Calderón Duque
Socias directoras de PROCUMEDIA GESTION DE CONFLICTOS SLP , mediadoras, procuradoras de los Tribunales, coach, coordinadoras de parentalidad, formadoras
Palabras claves: Emociones, comunicación, gestión emocional, conflicto, mediación, resolución de conflictos, necesidades
Método de las tres C para identificar emociones
Las personas que vienen a nuestra mesa de mediación llegan con IRA, ANGUSTIA, TRISTEZA y PENA
Cuando se marchan se llevan CALMA, ALEGRÍA RECONOCIMIENTO y ESCUCHA
En Procumedia, Nuria y Gloria te esperan para que transformes tu conflicto en una MATRIOSCA
La Matrioska como conjunto de muñecas que encajan unas dentro de las otras, nos sirven para identificar las emociones con las que las personas acuden a nuestra mesa de mediación. Abrir una y otra Matrioska supone coger pico y pala para remover la tierra que, muchas veces, sepulta el verdadero sentimiento. En algunas ocasiones escondemos las emociones de forma consciente y en otras muchas lo hacemos de forma inconsciente evitando afrontar realidades que nos incomodan.
Trabajar las emociones supone allanar el camino para encontrar las necesidades que tenemos e identificar en los conflictos aquello que realmente lo está generando. Ampliar nuestro vocabulario emocional para poner nombre a lo que sentimos nos reconforta y nos permite narrar con más detalle, claridad y precisión lo que nos ocurre.
Partiendo de la idea de que los humanos somos seres sociales y nos interrelacionamos con personas con las que vamos a tener distintos comportamientos, sentimientos y necesidades, se hace necesaria una buena gestión emocional que nos facilite esa interacción gracias al desarrollo pleno de nuestras habilidades sociales.
En este contexto, hemos desarrollado un método propio en nuestra mesa de mediación, “el método de las 3 C”: Confianza, conexión y comunicación que empleamos para trabajar no solo, dentro de la mesa, con los mediados, sino fuera, durante el feedback que realizamos los mediadores después de las sesiones de mediación, y que vamos filtrando a través de esas 3 C.
La confianza la gestionamos a través del autoconocimiento y la autoestima. Partimos de nosotros mismos para poder comunicarnos con los demás.
La conexión la trabajamos desde la presencia plena, el estar presentes para ti y para los demás durante la sesión y en el posterior feedback. Añadimos además empatía para lograr la conexión. Entendemos por empatizar la atención sin juicios a lo que los demás nos cuentan, validando sus emociones y pensamientos.
En relación a la confianza, conseguimos que se genere de forma consciente a través del autocuidado, el autocontrol y la escucha activa, para que los mediados vean en nosotras personas confiables en quienes depositar aquello que les está quitando la vida, su conflicto familiar, relacional, de trabajo, de amistad…
Conectados y en confianza, trabajamos desde la introspección para exteriorizar aquello que nos sucede, que en muchas ocasiones nos sorprende a nosotros mismos. El autoconocimiento y la confianza son el trampolín para ir hacia los demás. Hablar con sinceridad de lo que sentimos nos da licencia para expresarnos desde un lenguaje más efectivo que permite comprender las narrativas de los mediados y trabajar con ellos en la construcción de una nueva narrativa conjunta y colaborativa que nos permita solucionar o mejorar la situación conflictiva.
Con nuestra herramienta de gestión de emociones a través de las Matrioskas, en nuestra mediación tratamos de hacer que las personas, generalmente en sesiones individuales, puedan enfrentarse a las emociones, sentimientos y necesidades que habitan detrás y debajo de la inicial situación de conflicto que les trae hasta nosotras.
Trabajamos con las situaciones que dan lugar al conflicto, objetivando la situación al máximo para quitar todo aquello que es “cosecha propia”, creación de nuestra narrativa, de nuestra percepción de lo ocurrido. Y entonces nos permitimos sentir, reconocer como esa situación me afecta, dónde siento esa afectación, en qué parte de mi cuerpo, con qué intensidad, qué me provoca a actuar, y finalmente ponemos nombre a esa emoción. Y así a lo largo de la mediación, reconocemos muchas emociones, todas válidas, sin categorizar ni etiquetar como son IRA, ANGUSTIA, TRISTEZA y PENA; CALMA, ALEGRÍA que van a facilitar que desde el RECONOCIMIENTO y la ESCUCHA a los demás, podamos construir conjuntamente una nueva relación para las personas mediadas desde el respeto y la colaboración.
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