12 Feb AMOR Y MEDIACIÓN

Mapi Broto Portaspana
Mediadora – Resuelveasturias
Palabras claves: Mediación, amor, emoción, amistad, necesidad, comprensión, marido.
¿Amar y Amar a la Mediación?
Una vez leí que: “El amor no se trata de encontrar a alguien con quien vivir, sino de encontrar a alguien sin quien no puedas vivir”.
Y si lo pienso, no puedo vivir sin la mediación…y por su puesto sin el amor. ¿No creéis que la mediación es amar? Para mediar hay que saber amar. Y sobre todo amar a las personas.
A veces el silencio me atrapa, y en esos momentos en los que me dejo sólo sentir me atrapan unas fuerzas que me llenan de pasión, de nervios, de felicidad y angustia por no saber cómo expresar físicamente lo que llevo dentro.
Mi mochila de vida me ha hecho poner en una escala de valores primero el amor y luego todo lo demás, quizá porque sentí que no podía dar todo el amor que tenía dentro y que también no recibía todo el que necesitaba y la mediación me devolvió la esperanza de que todo se podía solucionar. Es cierto que luego comprendí, que no es que lo solucione todo como uno quiere, sino que te da alternativas, te deja elegir, y si bien no siempre te permite conseguir todo, la mediación te cambia. Y ese cambio en la mayoría de los casos ya es algo o mucho.
Creo firmemente que todos queremos que nos quieran y todos necesitamos querer y qué mejor forma de descubrirlo que a través de la mediación que explora qué necesitamos y cómo lo necesitamos.
Así que mi carácter acabó filtrado por las técnicas de la mediación, y si bien como las mediaciones, no en todos los casos me ha salido bien, he de reconocer que en la gran mayoría de ellos me ha dado mucho y me ha permitido dar más de lo que esperaba.
La mediación me ha dado la posibilidad de comprender que puedo amar, pero que tengo que hacerlo como necesitan las personas, no sólo como yo quiero y os aseguro que es algo que mi entorno agradece, y sobre todo mi marido…
Una parte fundamental de la mediación son las preguntas. No os podéis imaginar la cantidad de preguntas que he tenido siempre en mi cabeza y que no sabía cómo hacer, “mi conejillo de indias” fue mi marido que tuvo la paciencia de responder (sin exagerar) a cientos de ellas sobre sí mismo, sobre lo que esperaba de la vida, de las relaciones y de todo lo que os podáis imaginar. Pero tras la formación que tantos mediadores/as que me habéis dado, del cuento de la naranja, de tantos libros leídos sobre mediación, de tantas conversaciones, entrevistas, debates, cafés y no cafés… creo que la simpleza se resumió en hacer la pregunta adecuada ¿Cómo necesitas que te ame? Y así me comprometí con mi marido, a procurar amarle como necesitaba y viendo como ha funcionado lo trasladé a todo lo demás.
– ¿Cómo necesitas que medie? Así me comprometeré a hacerlo cuando vaya a mediar contigo.
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